Preguntas y Respuestas sobre El Juego en la Primera Infancia

Directora de Gestión de Centros y Redes de ServiciosPor: Rosa Divina Oviedo
El juego en la Primera Infancia
¿Por qué el juego es importante en la Primera Infancia?

El juego forma parte fundamental de este período de vida, los niños y niñas juegan por naturaleza, les permite acceder al mundo que les rodea y establecer relaciones afectivas con sus pares y las personas adultas, posibilitando que experimenten emociones como: sorpresa, expectación o alegría; además de la solución de conflictos emocionales al satisfacer sus necesidades y deseos.

Las experiencias lúdicas, o actividades que producen diversión, permiten a los niños y las niñas elaborar fantasías, sentimientos, temores, deseos e inquietudes. El infante tiene necesidad de conocer el mundo en que vive: siente, huele, toca, mira, experimenta, y crea; mediante el juego logra utilizar sus sentidos para explorar y reconocer su ambiente, además de desarrollar habilidades y destrezas motoras y cognoscitivas. Los cuidadores y tutores de los niños y las niñas de la Primera Infancia deben facilitar actividades, experiencias y herramientas que permitan lograr esta exploración y adaptación.

¿Qué aprenden los niños y las niñas a través del Juego?
  • El juego hace que los bebés y niños pequeños aprendan a conocer su cuerpo, los límites de él y de su entorno.
  • El jugar, para los más pequeños, les facilita la comprensión del mundo y cómo deben desenvolverse en éste.
  • Favorece la exploración del ambiente que les rodea.
  • Acerca a los niños y a las niñas al mundo social y natural, favoreciendo su desarrollo sensorial y mental: mediante la discriminación de formas, distancias, peso, tamaños, colores, texturas, sabores y olores.
  • Estimula la capacidad de comprender su entorno.
  • Desarrolla la creatividad e imaginación.
  • Desarrolla su coordinación psicomotriz y la motricidad gruesa y fina.
  • Forma hábitos de cooperación.
  • Inicia el proceso de socialización, el valor de las reglas y normas para relacionarse con otros y otras.
  • Canaliza sentimientos, temores, deseos e inquietudes.
  • Incentiva las capacidades cognitivas: atención, percepción, memoria, resolución de problemas, comprensión, entre otras.
  • Ejercita nuevos roles.
  • Favorece el desarrollo del lenguaje y la comunicación.